¿Quién es Jesús?

Visite cualquier parte del mundo hoy, y hable con los que profesan cualquier religión. No importa qué tan dedicados sean a su propia religión, si conocen los hechos históricos, tendrán que reconocer que nunca ha habido un hombre como Jesús de Nazaret. Él tiene la personalidad más singular de todos los siglos. Jesús cambió el curso de la historia. Aún hoy, la fecha que llevan los periódicos que usted lee, dan testimonio del hecho que Jesús de Nazaret vivió en la tierra hace casi 2,000 años.

Su Venida Fue Predicha

Cientos de años antes del nacimiento de Jesús, las Sagradas Escrituras, predecían, mediante las palabras de los grandes profetas de Israel, la venida de Jesús. El Antiguo Testamento, escrito por varios autores durante un período de 1,500 años, contiene más de 300 profecías con los detalles de su venida. Cada una de ellas se cumplió durante la vida, muerte, y resurrección de Jesús, exactamente como lo predijeron los profetas. La vida que Jesús vivió, los milagros que Él hizo, las palabras que habló, Su muerte en la cruz, Su resurrección, Su ascensión al cielo todo esto señala el hecho de que Él no fue meramente un hombre, sino más que un hombre. Jesús dijo: “Yo y mi Padre uno somos.” (San Juan 10:30), “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre.” (San Juan 14:9). “Nadie viene al Padre sino por mi” (San Juan 14:6).

Su Mensaje Produce Cambios

Considere la vida y la influencia de Jesucristo, y notará que su mensaje siempre produce grandes cambios en la vida de hombres y naciones. Dondequiera que ha llegado Su mensaje, la santidad del matrimonio, la posición de la mujer y su derecho a votar, han sido reconocidos; muchas instituciones de enseñanza superior han sido establecidas; se han promulgado leyes que impiden el abuso de los trabajadores y de los niños; la esclavitud ha sido erradicada, y multitud de otros cambios han sido logrados para el bien de la humanidad.

Transformación de la Vida de un Ateo

Lew Wallace, un famoso general y genio literario, era un conocido ateo. Por dos años, el Sr. Wallace estudió en las bibliotecas principales de Europa y de los Estados Unidos, buscando información para escribir un libro que destruyera para siempre el cristianismo. Mientras se dedicaba a escribir el segundo capítulo de tal libro, repentinamente se halló de rodillas en el piso, clamando a Jesús y diciendo, “Señor mío y Dios mío.” Ante la evidencia sólida e irrefutable, Wallace ya no podía negar que Jesucristo era el Hijo de Dios. Más adelante en su vida, el Sr. Lew Wallace escribió la conocida novela “Ben Hur”, que es reconocida como una de las principales obras que tratan el tema de los tiempos de Cristo.
Igualmente, el ya fallecido C.S. Lewis, profesor de Filosofía en la Universidad de Oxford, Inglaterra, era un agnóstico que por muchos años negó la deidad de Cristo. Sin embargo, él también, después de estudiar la avasalladora evidencia sobre la deidad de Jesucristo, por honradez intelectual, se rindió a El reconociéndolo como su Dios y Salvador personal.

En su famoso libro titulado “Cristianismo y Nada Más” (Mere Christianity), el Profesor. C. S. Lewis dice lo siguiente: “El hombre que siendo solamente hombre, diga las cosas que Jesús dijo, no sería un gran maestro de moral; sería un lunático en el nivel de hombre enfermo de vanidad y orgullo, o el mismo diablo del infierno. Usted tiene que escoger; este era y es el hijo de Dios, o fue un loco o algo peor. Usted lo puede tomar por un demonio o puede caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios, pero nunca venga apoyando la idea absurda de que El fue solamente un gran maestro de moral. Él no nos ha dejado esa opción. Ese no ha sido Su propósito.” Y para usted, ¿quién es Jesús? La vida de usted en esta tierra y por la eternidad es afectada por la respuesta que quiera dar a esta pregunta. Si quitáramos a Buda del budismo, y a Mahoma del islamismo y de igual manera, si quitáramos a los varios fundadores de religiones de los sistemas que crearon, notaremos que muy poco o nada cambia. Sin embargo, si quitáramos a Jesucristo del cristianismo, no quedaría nada, ya que el cristianismo no es una filosofía ni un sistema ético, sino una relación personal con el Salvador resucitado, que vive para siempre.

Un Fundador Resucitado

Ninguna otra religión asevera que su fundador haya resucitado de entre los muertos. El cristianismo es único en este aspecto. Todo argumento sobre la validez del cristianismo se sostiene o cae en la evidencia de la resurrección de Jesús de Nazaret. Muchos grandes eruditos han creído, y siguen creyendo, en la resurrección de Jesucristo. Después de examinar las evidencias sobre la resurrección, según las presentan los escritores de los evangelios, el fallecido Simón Greenleaf, considerado una autoridad en jurisprudencia en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, llegó a esta conclusión: “Por lo cual, sería imposible que ellos hubieran persistido en afirmar las verdades que nos narran, si Jesús no hubiera realmente resucitado de entre los muertos; y si no hubieran sabido este hecho tan ciertamente como podían conocer cualquier otro hecho.” El señor John Singleton Copley, reconocido como una de las más grandes mentes jurídicas en la historia de la Gran Bretaña, comentó: “Yo creo conocer muy bien en que consiste una evidencia, y les digo, que, evidencia tal como la que ofrece la resurrección de Jesucristo, nunca ha sido derrotada.” Personalmente nunca me he encontrado con una persona que haya considerado la avasalladora evidencia respecto de Jesús de Nazaret, y que no admita que sea Hijo de Dios. Hay algunos que no creen, pero son sinceros en confesar: “No me he tomado el tiempo para leer la Biblia ni para considerar los hechos históricos acerca de Jesús.”

¡Un Señor que VIVE!

La Expresión Visible del Dios Invisible

Considere estos pasajes tomados de la Biblia, respecto de Jesús:
“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles” (Colosenses 1:15,16). “Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efesios 1:9,10).
Debido a la resurrección de Jesucristo, sus seguidores no simplemente se complacen en seguir el código ético de un fundador muerto, sino que hoy pueden tener una relación personal con un Salvador que vive. Jesucristo vive hoy y anhela vivir y obrar en las vidas de aquéllos que confían en Él y le obedecen. Blas Pascal, el célebre físico y filósofo francés, señaló la necesidad que tiene el hombre de conocer y tener a Jesucristo, diciendo, “En el corazón de todo hombre existe un vacío con la figura de Dios, que no puede ser llenado con ninguna cosa creada sino por Dios mismo, el Creador, revelado en Jesucristo.” ¿Quisiera usted conocer personalmente a Jesucristo? Sí, es posible. Aunque esto le parezca presuntuoso o atrevido, el Señor Jesús desea establecer con usted una relación cariñosa. Él lo anhela tanto, que estuvo dispuesto a hacer todos los arreglos para hacerlo posible. Ahora, la única barrera que nos impide disfrutar de esta extraordinaria relación es el ignorar quién es Jesús e ignorar lo que Él ha hecho por nosotros.

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