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¿Quiere usted más paciencia?

Mujer impaciente

Una señora pidió a su Pastor que rogara a Dios para que ella tuviera más paciencia. Se arrodillaron juntos y el Pastor pidió: “Oh, Dios, envía sobre esta querida hermana más aflicción; mándale persecución; métela en los brazos de la tribulación; amontona sobre ella pruebas”.

La señora ya no pudo aguantar más, y exclamó: “¡Pero, Pastor! deténgase. Yo no quiero aflicción y tribulación, quiero paciencia”. “Bien”, dijo el Pastor, “La tribulación produce paciencia”.

A veces podemos sentir que nuestra impaciencia es una ira justa ante las irritaciones y las pruebas. Es humano sentir esta impaciencia, pero estamos llamados a confiar en el tiempo divino, la soberanía y el amor de Dios. La Biblia elogia la paciencia y la menciona como parte del fruto del Espíritu (Gálatas 5: 22–23) que se desarrolla en nosotros cuando seguimos a Cristo (1 Tesalonicenses 5:14).

“Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:4).
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