¿Qué ropa debo usar?

Antiguamente, la ropa llevaba sus marcas en la solapa, o muy escondidas en la parte interior. Hoy, en cambio, las marcas van por fuera, en lo más visible. Da la impresión que los usuarios de la ropa "de marca" han sido contratados como "exhibidores de ropa" o de marcas. Ellos no llevan ropa puesta, ellos van exhibiendo una marca.

Hoy en día lo que se vende no es una cosa, sino una marca. La marca vende. La marca otorga "status", y hace que la gente se sienta bien; da seguridad, y alimenta la vanidad. Muchas marcas de ropa son nombres de personas, específicamente de diseñadores. Cuando tú llevas ese nombre pegado a la espalda, o en tu pantalón, tú vas cargando con el nombre de una persona. Tú te asocias con esa persona. ¿De quién se trata? ¿De algún líder guerrero, que murió por los ideales patrios? ¿De algún moralista, de algún filántropo que ha rendido su vida en bien de la humanidad? ¿De algún deportista, modelo de valentía y virtud? No, no se trata de esos hombres. Es más bien el nombre de una persona que, simplemente, diseña moda.

¿Sabes tú qué tipo de personas son normalmente los diseñadores de moda? ¿Sabes tú qué tipo de moral y de costumbres practican? ¡Oh, si supieras más acerca de ellos no te enorgullecerías de cargar con sus nombres en tus ropas!

Si no has de llevar el nombre de Jesús pegado allí (y no estamos diciendo con esto que debas llevarlo) es preferible que no lleves nada. Si no has de predicar a Cristo en tus ropas, mejor que tu ropa no predique nada.

Por otro lado, esas ropas, por estar asociadas con una marca, suelen costar mucho más que otras de calidad similar. A veces hay que pagar el doble o el triple, simplemente, por llevar la marca. ¿Es eso agradable delante de Dios? Muchos llevan en su cuerpo miles de pesos demás. Y hacen así derroche del dinero que el Señor les ha provisto para sus necesidades.

¡Dios nos libre de llevar sobre nuestro cuerpo dinero en exceso, dinero con el cual podríamos perfectamente llenar una angustiosa necesidad de algún hijo de Dios! En esto, como en todas las cosas, no podemos establecer leyes. Somos libres; tenemos libertad, pero esta es una libertad condicionada al testimonio como hijos de Dios, al amor por los hermanos, y a la conciencia de los demás. "Todo me es lícito, pero no todo conviene" (1 Cor.10:23).

En esto, como en las demás cosas, busquemos agradar a Dios, y no escandalizar a nuestros hermanos. Que el Señor nos ayude para que una cosa y la otra sean verdad en nuestra vida.
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