Honra a tu padre y a tu madre

Hijita, por favor lava el servicio y sécalo.

- ¡Qué cosa! ¡No mamá, a mí me tocó ayer, hoy día le toca a mi hermana!
- Pero hija, tu hermana está enferma , lávalos tu hoy día.
- ¡Bah! ¡Seré tu empleada! ¡yo no soy sirvienta de nadie! ¡lávalos tu o búscate otra persona pero yo no los voy a lavar! ¡además se malogran mis uñas!

La pequeña historia que acabamos de leer pertenece a la vida real y es solo un ejemplo de las muchas formas en las cuales los hijos desobedecen a sus padres. Meditemos un momento en como son las relaciones de los hijos con los padres hoy en día y nos daremos cuenta que estas relaciones han retrocedido en grados alarmantes en todos los ámbitos de la sociedad. Hoy en día se tiene poca o ninguna estima por los padres, los hijos hacen lo que quieren y hay familias incluso en las cuales los roles se han invertido: la mamá hace de hija y la hija de mamá. La mamá tiene que lavarle la ropa a los hijos mientras ellos duermen o ven televisión. Si la mamá hace mal el trabajo, viene su hijo o hija y le grita fuertemente reclamándole por no haber lavado bien o porque todavía no se seca su camisa. Hay muchas casas en las cuales los hijos parece que fueran los padres y los padres reciben órdenes como hijos. Esto se debe a que los padres no supieron corregirlos cuando fue necesario y los consintieron en todo lo que querían porque decían: “Pobrecito mi hijito, como lo voy a castigar”.

Dios tiene un mandamiento para todos los que somos hijos y aún tenemos padres: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.” (Colosenses 3:20). El mundo realmente está de cabeza, y lo que el Señor espera de nosotros los jóvenes cristianos es que podamos ser ejemplo y luz en medio de tanta juventud rebelde que desobedece a sus padres para correr detrás de los vicios y placeres temporales de esta tierra.

Como verdaderos jóvenes cristianos es necesario que obedezcamos a Dios en esta área de nuestra vida. Si lo hacemos, el resultado será que tendremos un hogar mas apacible y lindo en vez de un “mercado” donde solo abundan los gritos y rencillas en vez de armonía y tranquilidad . ¿A quién no le gustaría vivir en una casa donde se respire paz por todos los ambientes? ¡a todos nos gustaría!. ¡Y el Señor nos da la clave para lograr eso! ¿Quieres saber cual es?: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.” (Efesios 6:1-3). Y a los padres la Biblia les enseña: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4).

¡Pero tenemos que comprender que de nada nos servirá saberlo sino estamos dispuestos a obedecerlo!. No podemos llamarnos hijos de Dios si somos unos pésimos hijos, si desobedecemos a nuestros padres y todos los días les damos cólera y los tratamos como si fueran nuestros sirvientes. ¡Esto es grave delante de los ojos de Dios!. ¿Sabías que en el Antiguo Testamento la ley mandaba que los hijos desobedientes fueran muertos a pedradas por el pueblo?, léelo en Deuteronomio capítulo 21:18-21. Esto muestra la gravedad de la desobediencia ante los ojos de Dios.

Los jóvenes cristianos somos jóvenes de valor porque ahora que conocemos a Cristo, somos obedientes a nuestros padres. Antes éramos respondones y malcriados pero ahora los obedecemos porque nuestro amor a Dios nos ayuda a cumplir con su palabra.

Sabemos que de nada sirve que prediquemos o estemos en el coro de la Iglesia si aun somos desobedientes; eso sería hipocresía. Y nos alegramos de poder honrar a nuestros padres ahora que están vivos para que cuando partan con el Señor estemos con la conciencia tranquila.

Joven; honra a tu padre y a tu madre HOY que están vivos. Si eres desobediente; después de muertos aunque les lleves flores todos los domingos y les hagas muchas misas u oraciones de nada servirá. En vida muéstrales que los amas y que les agradeces por todo el amor que te han dado. Y lo más importante: demuestra que eres un verdadero hijo de Dios y no solo alguien que se viste la casaca de la religión. ¡Esto es algo que agrada al Señor!.

¿Qué es honra?

*En griego, es el verbo “timao”, que significa tener una actitud de honra hacia alguien; tenerle una gran estima, considerarlo preciado, con gran valor. La honra expresada con palabras y sin hechos, no es honra. La honra es una elección voluntaria que nace del corazón. Si es impuesta tampoco es honra (Isaías 29.13). Victor Zafra * Adaptado por el editor
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