Cuando los padres se oponen al noviazgo

noviazgo NoviasUna vez un joven me escribió pidiéndome le aconsejara en un difícil momento de su vida. Algunos años atrás había conocido a una hermana en la fe de quien se enamoró. Luego de hablar con ella y de ponerse de acuerdo, entre los dos para ser oficialmente enamorados, decidieron hablar con sus respectivos padres. Los padres de la joven no aprobaron la relación de enamoramiento, aduciendo que su hija debía primero terminar sus estudios universitarios.

El joven entonces pensó que la falta de acuerdo de los padres de la joven se debía en realidad a un defecto físico que tiene y al hecho que no tiene un título universitario. Me preguntó si era opuesto a la voluntad de Dios que se casara con ella aun cuando los padres de ella no estaban de acuerdo. Entonces le referí estos prácticos consejos que ahora comparto con ustedes...

Permítame comenzar señalando que el enamoramiento o noviazgo es algo en lo cual no solo interviene la voluntad de los enamorados o novios. Un enamoramiento que agrada a Dios, debe comenzar con la aprobación de Dios. Es decir que se deben respetar los principios bíblicos para el enamoramiento y se debe orar mucho para buscar la voluntad de Dios en cuanto a ello.

Luego, es importante y necesario buscar el consejo de los ancianos o pastores de la iglesia. Estas personas han sido puestas por Dios en las iglesias locales para pastorear la grey. Es necesario por tanto pedir el consejo de ellos antes de entablar una relación de enamoramiento.

Después es necesario pedir el consejo de los padres. Tanto del joven como de la joven. Si la voluntad de Dios parece ser que la relación prosiga y no hay oposición de los ancianos o pastores y tampoco de los padres, entonces recién allí se debe iniciar la relación de enamoramiento propiamente dicha.

Usted debe saber que si Dios quiere que Usted se case con la joven de quien está enamorado, Dios mismo se encargará de que los ancianos o pastores apoyen la relación y que los padres tanto suyos como los de ella también apoyen la relación.

oponerse al noviazgoEn el caso de que los padres de la joven no estén de acuerdo con la relación, me daría la impresión que entonces Usted se ha apresurado al comenzar la relación de enamoramiento sin contar con la aprobación previa de los padres de ella. Esto traerá como consecuencia que la relación entre Ustedes dos no marche normalmente, porque tendrán que verse a escondidas de los padres de ella y lo peor, tendrán la conciencia manchada porque saben que están haciendo algo que no está bien del todo.

Si los ancianos, pastores o los padres, no están de acuerdo, lo menos que Ustedes deberían hacer es postergar la relación de enamoramiento, hasta que Dios cambie el corazón y la mente de los ancianos de la iglesia o de los padres para apoyar la relación de enamoramiento. Si eso nunca pasa, entonces Ustedes ya tienen la respuesta de Dios sobre esa relación. Significará simplemente que eso no es la voluntad de Dios.

En el supuesto de que los padres de la joven no aprobaran la relación de enamoramiento con Usted debido a algún defecto físico que Usted tenga o debido a que Usted no tiene un título universitario como ella, entonces le sugiero que con mucho tino y amor fraternal hable sobre eso con ellos. Quizá pueda hacerles notar que el valor de una persona no está dado por los rasgos físicos que posea ni por los títulos que se ostente. Recuerde el dicho: El hábito no hace al monje. El valor de la persona está dado por el carácter de la misma. Si Usted cultiva su carácter en el temor de Dios y es un hombre maduro en la fe y en la virtud cristiana, Usted es un hombre de gran valía. Trate de compartir este pensamiento con los padres de la joven.

Por último quisiera referirme acerca de si será la voluntad de Dios que Usted se case con ella aún en contra de la voluntad los padres de ella. Yo tengo mis reservas en cuanto a esto. La Biblia enseña a honrar a los padres por medio de la obediencia. Si la joven vive con sus padres, es imprescindible que ella les obedezca en todo, sin importar la edad que tenga. Yo le aconsejaría que siga orando y esperando en Dios. Espere al menos hasta que la joven termine de estudiar para ver si mientras tanto el Señor cambia la mente de los padres de la joven para que apoyen la relación de enamoramiento con Usted. Ore mucho. Puede ser que el Señor tenga diferentes planes para Usted y para ella. Recuerde que los planes del Señor siempre serán los mejores planes. El hombre puede tener buenos planes, pero los mejores planes son siempre los del Señor.

Se necesita ser buen padre para los hijos

Uno de los papeles más importantes que desempeñamos los hombres en la vida es el papel de PADRE. Desgraciadamente muchas veces, éste es uno de los que menos improtancia recibe.

Tenemos la tendencia de pensar que todo lo referente a los hijos es responsabilidad de la mujer, mientras que los negocios y el dinero son la nuestra. Estamos totalmente equivocados. Dios toma muy en serio el papel de padre. Al examinar las historias de Abraham y Elí, vemos que Dios pone la responsabilidad de la crianza de los hijos directamente sobre los hombros del padre. Hablando de Abraham, Dios declaró:

"Porque yo sé que mandará a sus hijos a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él". Génesis 18:19.

La bendición sobre Abraham estaba ligada directamente con su desarrollo como padre y la manera en que sembraba respeto y temor de Dios en la vida de sus hijos. Desafortunadamente, en la historia del profeta Elí, no se pudo dar esa misma bendición. Acerca de él, Dios dijo: "He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas". I Samuel 3:11-140

¡Qué juicio tan fuerte! ¡Y todo porque Elí no tomó en serio su papel de padre! El pecado de sus hijos fue blasfemar contra Dios; el de Elí fue no hacer nada. Tal vez pensó que corregirlos era responsabilidad de su esposa o simplemente no le importó. Quizá estaba demasiado ocupado para tomar cartas en el asunto. En realidad no sabemos cual fue la excusa que tuvo Elí, lo que sí sabemos es el juicio que Dios decretó sobre él; un juicio que nunca sería quitado de su familia, por mucha oración, ayuno o sacrificios que se ofrecieran. No podemos darnos el lujo de negarnos a nuestra responsabilidad de padres y luego tratar de arreglar las cosas con Dios siendo piadosos. El demanda de nosotros cumplir con nuestra responsabilidad de padres.

Antes de declarar el juicio sobre Elí, Dios dijo que el que oyere este juicio le reteñirían ambos oídos. Como hombres, tenemos que dejar que estas palabras retiñan en nuestros oídos. ¡Pongamos atención! La bendición o maldición de Dios sobre la vida de nuestros hijos depende de nuestro papel como padres. Que haya en nosotros la misma pasión por ser padres que la que tenemos por los negocios y los deportes, conscientes de que nuestra conducta no solamente afecta a nuestros hijos inmediatos, sino hasta la tercera y cuarta generación después de ellos, (Exodo 34:7). Que nuestra herencia sea de bendición y no de maldición.

Miles de niños viven con un hombre en la casa a quien llaman papá, que se limita a proveer techo y comida. Dios demanda de nosotros mucho más. Nuestras familias nos necesitan. No hay ninguna otra persona sobre la faz de la tierra que pueda hacer un mejor papel con tus hijos como tú.

Si has fallado como padre, pídele perdón a Dios y a tu familia y toma los pasos correctivos que sean necesarios. Determina desde hoy ser un buen padre para tus hijos. Chris Richards

Fracaso en el matrimonio más divorcio

¿Qué puede hacer una persona que ha fracasado en su matrimonio para rehacer su vida? ¿Puede divorciarse?

Recuerde que los fracasos a los ojos de los hombres, son solamente oportunidades a los ojos de Dios. Donde terminan las posibilidades del hombre, allí comienzan las posibilidades de Dios. Digo esto para que nadie piense que ya no hay solución a su problema matrimonial.

No se debe perder la esperanza. Ese aparente fracaso en el matrimonio puede llegar a ser el punto de partida para que cual ave fénix, el matrimonio se levante de las cenizas. Es necesario dejar entrar a Dios en la solución del problema. Cuando Dios interviene en un matrimonio y ambas partes deciden someterse a lo que Dios dice, el matrimonio se puede levantar y la relación entre los dos puede llegar a ser hermosa. Esta es la voluntad de Dios para los matrimonios.

Así que es conveniente que cualquier pareja que esté atravesando por problemas matrimoniales se saque de la cabeza la idea que para rehacer la vida, es necesario divorciarse. El divorcio no es la voluntad de Dios.

La Biblia jamás aconseja a las parejas en problemas matrimoniales que se divorcien. La Biblia enseña la permanencia del matrimonio. Aún cuando uno, o los dos cónyuges han caído en fornicación, es posible una restauración cuando las dos partes están de acuerdo en propiciar esa restauración. Dios tiene todo el poder para curar las heridas que deja la infidelidad en el matrimonio y de esa manera evitar que el matrimonio se destruya.

Pero para que esto funcione en la práctica se debe partir de un deseo voluntario en los dos cónyuges de no permitir que el matrimonio se destruya. Si esto no existe, no se pueden dar pasos hacia la restauración del matrimonio. De modo que, esto de que una persona ha fracasado en su matrimonio, es muy relativo, porque justo de ese fracaso puede surgir el impulso para arreglar ese matrimonio.

Solo hay que dar a Dios una oportunidad. Dios no va a hacer su obra de preservar matrimonios en contra de la voluntad de alguien. Todo esto para ayudar a reflexionar a las parejas en conflicto en cuanto a que la felicidad de cada uno dentro de la pareja no está en divorciarse y volverse a casar con otra persona. El problema está en la persona, si la persona se divorcia y se vuelve a casar, el problema persistirá. La única diferencia será que el conflicto será entonces con una persona diferente.

El divorcio jamás ha sido una solución a los problemas conyugales en la pareja. El divorcio mata algo que Dios ha creado. Cuando dos personas se unen en matrimonio, Dios hace de los dos una sola carne. El divorcio mata lo que Dios ha creado. El divorcio se parece mucho al aborto, en el sentido que ambas acciones matan la obra creativa de Dios.

En la concepción, Dios hace de dos uno, el aborto mata esa obra que Dios ha hecho. En el matrimonio, Dios hace uno de dos, el divorcio mata esa obra que Dios ha hecho. Las parejas que se divorcian y las parejas que practican un aborto cometen el mismo crimen contra algo que ha sido producto de la obra de Dios.

Todo esto, para que Ud. tome conciencia en cuanto a que el divorcio no es la voluntad de Dios. Pero a pesar de lo dicho, es triste reconocer que existe el divorcio. No se puede cerrar los ojos a esta lacerante realidad. El divorcio es como el pecado. Aún cuando no es la voluntad de Dios, existe en el mundo. La Biblia dice que es por la dureza del corazón del hombre. A pesar de que el hombre sabe que el divorcio es contrario a la voluntad de Dios, lo realiza, y en eso manifiesta la dureza de su corazón. Por: David Logacho

Cómo Enfrentar La Vida?

Creo que esta es una de las preguntas que más se hace la gente en nuestros días, enfrentar la vida es un asunto que se ha vuelto sumamente complicado. Lo que antes era posible hoy es cada vez más difícil y digo esto porque antes también era difícil pero ahora parece mucho más.

Tal vez en esto tenga mucho que ver que cada día buscamos que la vida sea más rápida y más fácil, de manera que cada vez tengamos menos que hacer y por consiguiente creemos que la vida es como un programa de computadora, que todo se hará por sí solo.

Enfrentar la vida a diario no es una dificultad es más bien una verdadera forma sana de vivir y una necesidad que si el ser humano no llena y no práctica puede que la vida ya no tenga ningún sentido y de allí al camino de la depresión es muy cercano.

La Biblia dice:
Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: (BJ)

SI cada cosa debajo del cielo necesita su tiempo y debemos dedicarlo de esa manera, no podemos ahorrarnos el tiempo. Cada momento de la vida es importante de manera que de ellos nosotros podemos aprender. Hoy por hoy hasta la simple gripe queremos ahorrarnos y evitarla con algunos medicamentos, pero es más que sabido que el tiempo nos dará la fuerza para enfrentarla sin el medicamento que muchas veces no hace nada.

Seguimos leyendo en los textos siguientes.
Eclesiastés 3:2-8
“Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.
Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar.
Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.
Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse.
Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar.
Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar.
Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.”

Nótese que tanto lo positivo como lo negativo tiene su tiempo y en ello es donde nosotros podemos vivir cada situación de manera que podemos conocer tanto uno como lo otro. Es importante aceptarlo y enfrentarlo y mucho más importante es pasar ese tiempo. Me he dado cuenta que los sinsabores de la vida producen en nosotros una verdadera madurez y nos preparan para llenarnos de sabiduría.

No estoy tratando de decirles que disfrutemos las dificultades, más bien digo vivamos esos tiempos y enfrentémoslo, son parte de la vida.

Pasos para enfrentarla.

Yo quiero darte una ayuda en esto que es para mí personalmente como cristian o una verdadera ayuda.

Debemos saber que las situaciones y los padecimientos los viven todas las personas en el mundo. Esto no es un consuelo de tontos es una verdadera realidad y veamos lo que dice la Biblia: (1 Pedro 5:9 sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo)

Debemos echar nuestra ansiedad sobre el Señor es decir tenemos aquí que ser verdaderamente confiados en que el Señor mismo tienen el control de la situación y por más que la misma sea difícil a él eso no le ha pasado de largo. ( 1 Pedro 5:7 "Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros" )

Debemos en confianza y fe afrontar el asunto, es decir sabiendo que Dios va junto a nosotros y por más que todo parezca negro y negativo de alguna forma Dios está en este emprendimiento. (Hebreos 10:35 "No perdáis, pues, vuestra confia nza, que tiene una gran recompensa")

Debemos aceptar el resultado aun cuando este no sea el que esperamos y comenzar de nuevo, ya que a los hijos de Dios todas las cosas ayudan a bien. (Romanos 8:28 "Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien")

Debemos mirar la “misión de Dios” ¿a qué me refiero con esto? Es muy sencillo, nosotros sabemos, amigos y hermanos, que somos instrumentos en sus manos y que al que quiere Dios usa sin límites. La vida para el cristiano es una misión que Dios le entrega para que cumpla y si en verdad nos vemos dentro de esa película y propósito de Dios vamos a vivir de la manera más intensa, sabiendo que estamos en sus planes, o sea puede venir lo que sea, ¡Señor estoy aquí!

Tenemos que dejar algo siempre, para que otro lo vea y se contagie y sea bendecido. Al cumplir nuestra misión debemos dejar algo y aunque nuestra misión sea enfrentar un paso dur o nuestro resultado debe ser tal que digamos en Cristo todo lo puedo. Si yo sé que hay grandes pruebas en la vida, muy grandes, pero yo sé también que el Señor es grande y mucho más grande que esas mismas pruebas. ¡No puedo negar ni lo uno ni lo otro!

Consejos Importantes

NO te quejes de lo que tienes y mucho menos de lo que no tienes. “da gracias por todo”
NO culpes a nadie por lo que pasa. “enfréntalo y decide vencerlo”
NO renuncies por nada. ¡Esa oportunidad es solo tuya!

Lic. José Luis Malnis

Radio Transmundial

Radio Transmundial de uruguay transmite su señal cristiana desde 1978 transmite desde venezuela por todo el mundo y para poder hacerlo estamos presentes en diferentes radios tanto AM y FM.

casi treinta años de emisiones sin interrupción, de un crecimiento sólido y constante son la confirmación del respaldo divino en este emprendimiento. Hoy Radio Transmundial Uruguay se ha convertido también en uno de los centros de producción de programas del ministerio regional. Muchas de sus producciones se emiten en más 800 emisoras en las tres Américas, España y otras emisoras de habla hispana en otros países del mundo. Además, provee programas para emisoras uruguayas donde diversas congregaciones tienen espacios radiales.


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Radio HCJB La Voz de los Andes - Alas

HCJB, La Voz de los Andes, nació el 25 de diciembre de 1931. Fue la primera radio misionera cristiana en el Ecuador. A lo largo de su historia ha sido reconocida como una radio cultural y religiosa.

Sus aportes al país en el área cultural han sido muy significativos, siendo una de las principales emisoras en difundir la música nacional y apoyar a sus compositores e intérpretes. También es reconocida por su seriedad y veracidad en el manejo de la información noticiosa. Actualmente mantiene la producción radial enfocada en el fortalecimiento espiritual de sus oyentes, sin dejar de lado la salud, la cultura, la música y la información nacional e internacional. HCJB, La Voz de los Andes, cuenta con frecuencias en FM, AM y SW.

HCJB GLOBAL existe para que las personas de todo el mundo lleguen a conocer a Cristo, se conviertan en sus discípulos y le sirvan como partes vitales y activas del cuerpo de Cristo.

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Radio Paraiso 92.9 FM Puerto Rico


Radio Paraiso es una emisora adventista con una programacióm musical de calidad, transmite su señal desde Mayaguez.

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10 mandamientos para una ancianidad feliz

1.- Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida.

2.- No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle, al campo de paseo, a restaurantes, al cine.
El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3.- Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.

4.- Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡NO! Que la gente diga un piropo cuando pasas.

5.- No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío.
Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.

6.- Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, se alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce.
La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.

7.- Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.

8.- Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística... Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.

9.- Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los + amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades.

10.- No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento... y VIVE tu presente!!

NO TE OLVIDES DE REIR A MENUDO PARA MANTENER LA SALUD .

Radiodifusión América de Paraguay

Radio América comenzó su programación el año 1991. Desde el primer momento y a hasta la fecha, los hemos propuesto delante de Dios y delante de nuestra audiencia, mantenernos en la sana doctrina bíblica.

Procuramos instruir a estos hermanos en las Escrituras para mostrarles lo que Dios espera de cada cristiano. En segundo lugar nuestra meta es evangelizar, llevando el claro mensaje de salvación para que todos cuantos nos escuchen sepan claramente qué significa recibir a Jesucristo y llegar a ser hijo o hija de Dios.

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Reflexiones - No sé que hacer, necesito ayuda!

Tal vez estás leyendo este artículo y estás desesperado por terminar de leer, para saber qué hacer ante tu situación. Déjame que pueda ayudarte, pero es necesario que tomes tu tiempo.

¡Lo que ha pasado ya pasó!

Si, en primer lugar debemos aceptar que la situación es como es, esto nos ayuda a poder mirar con ojos claros. NO aceptar lo que ocurrió nos lleva a profunda tristeza y a buscar las causas de la misma en la cual la gran mayoría de las veces nos culpamos a nosotros mismos o culpamos a Dios. Es posible que tú tengas culpa en lo ocurrido, pero aún esta situación no cambia lo ocurrido. Es necesario enfrentarlo.

¡Lo que pasó tiene arreglo!

Bueno pueda que sea muy grave o no, lo cierto es que sea o no irreversible lo ocurrido, hay un nuevo co mienzo siempre, este nuevo comienzo es: “aceptando la situación”.

¡Lo que pasó Dios lo sabe!

Dios conoce cada cosa que nos ocurren, la Biblia dice: “Él tiene contado cada uno de nuestros cabellos”. Por lo tanto a Dios no se le ha pasado esto como un descuido.

Para muchos cristianos es difícil aceptar que Dios permita estas situaciones de sufrimiento para con sus hijos. Si bien Dios no se vale de estas cosas, sino más bien las cosas ocurren en el mundo a todos las personas; sepamos que el mundo está en crisis y esta crisis afecta a todos, pero la diferencia en los hijos de Dios es que aún en estas crisis, Dios tiene para nosotros una salida y un medio de consuelo.

Dios ha preparado para nosotros un lugar en la eternidad y estamos camino a esta nueva vida, Jesús mismo dice en su palabra que: “en el mundo tendremos aflicciones y que debíamos confiar en el”. Jesús fue muy honesto con nosotros en sus palabras, por lo ta nto debemos aceptar lo que nos pasa en este mundo y saber que el paso es confiar en Él.

¿Cómo debo ahora yo actuar?

Bueno lo primero es confiar en Dios, no debemos enojarnos con Él por lo ocurrido, sino más bien solicitar su ayuda. Debemos orar a Dios pidiendo su consuelo y que nos de las respuestas del porque de lo ocurrido. Esto a veces lleva su tiempo, es verdad que el dolor, no pasa automáticamente, ya que necesita un proceso de sanidad, mientras avanzamos en el proceso veremos que lentamente las heridas irán cerrando y el dolor desapareciendo.

No debemos desesperarnos, ya que la desesperación solo nos lleva a enojarnos más y la angustia crece y el dolor se hace crónico.
Debemos esperar en Dios! A ver si me entienden en esto; hay cosas que nosotros podemos hacer y hay cosas que solo puede hacer Dios...¡para Él no hay nada imposible!
Si tú no puedes cambiar las cosas deja que Dios lo haga.
Naturalmente si has cometido un error, cambia de actitud y si puedes corregirlo hazlo, pero en lo que tú mismo estés limitado, es allí donde Dios debe actuar.

Salmos 121 “Mi ayuda vendrá de Dios y yo confiaré en Él. Dios sabe todo lo que me pasa y esta atento a ello Aunque me pasen cosas, estas, no me va a fatigar, porque Él esta cuidando de mí.
Desde ahora y para siempre.”

Salmos 37:5-7ª que dice: “Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la tierra y mantente fiel.
Ama al Señor con ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos. Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda.” Lic. José Luis Malnis

En barbero ateo y el cliente cristiano

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como de costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas.

De pronto, tocaron el, tema de Dios. El barbero dijo:- Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.- Pero, por qué dice usted eso? - pregunta el cliente.- Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O...dígame, acaso si Dios existiera, ¿habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, ¿no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad?. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.

El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero termino su trabajo y el cliente salió del negocio.

Recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado.

Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.- ¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.- ¿Cómo que no existen? -pregunta el barbero- Si aquí estoy yo y soy barbero. - No! -dijo el cliente-, no existen, porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.

Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.- Exacto! -dijo el cliente- Ese es el punto. Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria.

Juan 14:6 "Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí."

Radio Cultural TGN de Guatemala 100.5 fm

Radio Cultural Guatemala
Radio Cultural TGN ha estado al servicio de la iglesia evangélica y del pueblo de Guatemala, Transmitiendo Gratas Noticias, desde el 6 de agosto de 1950.

A través de los años, la emisora ha logrado importantes avances. Entre los más recientes están la expansión que nos ha llevado a tener 24 afiliadas y repetidoras.

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Efectos de la televisión en los niños

La televisión se ha convertido en uno de los pasatiempos más importantes y de mayor influencia en la vida de los niños. Los niños almacenan todo tipo de información que reciben, sean de la escuela, de sus padres, de un cuento... y por supuesto, de la televisión. Por esa razón, el hábito de ver la tele todos los días esta despertando una gran preocupación por parte de muchísimos padres sobre la calidad de los contenidos que están siendo asimilados por sus hijos, como también sobre qué postura deben tener delante de sus hijos cuanto a la costumbre de ver la tele. Samantha Acosta, que vive en Paraguay, es una de las madres que manifestaron preocupaciones sobre el tema. Nos envió una carta solicitando informaciones sobre el tema, y aquí las tenemos.

La televisión es una fuente efectiva para la formación de actitudes, adquisición de habilidades y la formación del comportamiento del niño. Es un medio de socialización. Los niños ven a la tele para distraerse, reducir las tensiones, y obtener información. Además, hay niños que ven la tele porque desde muy temprana edad les fue impuesta y a ellos no les queda otro remedio.

La televisión es la actividad líder de los niños. El tiempo que ellos dedican a la tele varía en función de la edad, sexo, clase social y está directamente relacionado con el tiempo dedicado por los padres. Así que los padres deben ser un ejemplo. No es justo achacar a un solo medio de difusión de información y de entretenimiento, lo que puede también ser culpa de muchos padres. Si en el ambiente del hogar los padres tienen la costumbre de ver la tele, seguramente los niños les seguirán. En muchos hogares, la televisión ejerce el papel de compañía, una especie de "niñera". Hay que estar atentos al habito de ver la tele de los niños. Es necesario conocer más profunda y particularmente su terreno, para evitar que nuestros hijos adquieran conductas agresivas, erróneas,... aprendidas por imitación. No se puede olvidar que nuestros pequeños están iniciando su formación y que todo lo que vean, escuchen, y vivan, pesará sobre todo.

Los efectos de la televisión en el desarrollo social y emocional de los Niños:

El tiempo que un niño pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacción con la familia y el desarrollo social. Los niños tambien pueden aprender cosas en la televisión que son inapropiadas o incorrectas. Muchas veces no saben diferenciar entre la fantasía presentada en la televisión y la realidad. Están bajo la influencia de miles de anuncios comerciales que ven al año, muchos de los cuales son de bebidas alcoholicas, comidas de preparación rápida y juguetes.

Los niños que ven demasiada televisión están en mayor riesgo de que:

- Saquen malas notas en la escuela.
- Lean menos libros.
- Hagan menos ejercicios físico.
- Tengan problemas de sobrepeso.
- Se conviertan en niños pasivos.

La violencia, la sexualidad, los estereotipos de raza y de género y el abuso de drogas y alcohol son temas comunes en los programas de televisión. Los niños son impresionables y pueden asumir que lo que ellos ven en televisión es lo normal, seguro y aceptable. Por consecuencia, la televisión también expone a los niños a tipos de comportamiento y actitudes que pueden ser abrumadores y difíciles de comprender.

La publicidad

Los niños son los grandes explotados por la publicidad en la televisión. Los fabricantes de juguetes ganan millones a cada año por lanzar al mercado sus productos para niños. Los fines de semana y las vacaciones son sus temporadas preferidas, cuando se generan aún más beneficios económicos. Además, la publicidad televisiva proyecta estereotipos relacionados a aspectos raciales, sociales, culturales, sexuales, así como también hábitos alimentarios.
Según estudios norteamericanos se emiten una media de 23 publicidades por hora, que sugieren cereales, galletas, comidas rápidas, refrescos y golosinas. Ese excesivo número de comerciales que sugieren alimentos, tiene su parte relacionada a la obesidad infantil.

Por otra parte, la exagerada representación de imágenes corporales "perfectas" puede contribuir al problema de la anorexia nerviosa sobre todo en adolescentes, debido a la ansiedad que provoca. Si un niño con sobrepeso aprende en la tele lo importante que es mantener la forma de una manera exagerada, va a desarrollar complejos y consecuentemente seguirá los consejos y las dietas que digan en la tele, aparte de los valores erróneos que le estará asimilando. Mas que la mitad de la publicidad contiene información errónea, engañosa o ambas, pero que los niños creen como verdadera. De tal manera que, la TV no solo ofrece sino que impone experiencias, condicionamientos a nuestros niños pues ellos son el principal blanco hacia el cual van dirigidos la mayoría de los anuncios comerciales.

Es necesario controlar mejor el acceso de tu hijos a la televisión.

El cristiano y la televisión

Recomendaciones para un uso sin abuso. Se dice que es más fácil encontrar una casa en la que falte el pan que una casa sin televisor. Esta afirmación no se puede tomar al pie de la letra, pero refleja bien la escala de valores de muchas familias: prefieren antes comer peor que prescindir del televisor.

La televisión se ha convertido en elemento imprescindible para el «funcionamiento» familiar. El extraño silencio que deja una televisión averiada en la casa produce incomodidad, como si estuviera ausente un elemento vivo de la familia. Protagonista destacado a la hora de comer, «invitado especial» todas las noches, compañero imprescindible los fines de semana, su ausencia llega a crear verdaderos síndromes de abstinencia, como si de una droga se tratara.

¿Droga? Sí, ahí está la clave de nuestro tema. El problema no es el uso sino el abuso de la televisión. El enfoque correcto no debe ser: «¿la televisión es buena o mala?» Como muchos otros instrumentos técnicos, la televisión en sí misma no es ni buena ni mala, sino que depende de cómo se use. Un mal uso puede tener consecuencias muy negativas para la salud de la persona, y no solamente de los niños. El profesor Alonso Fernández, destacado psiquiatra español, decía en una conferencia titulada «Televisión y salud mental»: «Todo plan nacional de salud mental debe incluir el adecuado funcionamiento del ente televisivo como una de sus prioridades absolutas».

Casi todos habremos experimentado alguna vez la dificultad para levantarnos del sillón cuando estamos enfrente del televisor. Es como si nos «enganchara». Los expertos hablan de un estado de anestesia o hipnosis televisiva que no permite al sujeto alejarse de la pantalla. Sólo ciertas personas con fuerza de voluntad se liberan de esta experiencia de enganche. Así que, el problema no es la televisión, el medio en sí, sino lo que hacemos con ella.

Al principio, con la aparición de los primeros receptores, no pocos creyentes consideraban una falta de espiritualidad tener televisor. Mirar la televisión y ser carnal eran una misma cosa. La idea de que el demonio «entraba» en las casas a través de los programas era su principal argumento. ¿Estaban equivocados aquellos creyentes de hace cuarenta años? Por supuesto que sí, en tanto que televisión y demonio no son sinónimos. Pero su postura tenía un trasfondo correcto al entender que la televisión es un medio de penetración formidable de la forma de ser de este mundo. La secularización entra por todos los poros de la vida del creyente, y el medio televisivo no es una excepción.

Para un joven creyente hoy es mucho más fácil imitar a sus «ídolos» de «Operación triunfo» que a Cristo. Es simplemente una cuestión de porcentajes de influencia. Si un creyente pasa tres horas diarias frente al televisor (el promedio en España gira en torno a las 3 horas por día), ¿cuántos minutos recibe de influencia espiritual?. El televisor no es el diablo, ni siquiera es del diablo, pero puede llegar a ser instrumento favorito de influencia por parte del diablo. Observemos con atención las declaraciones de Lolo Rico, escritora, exdirectora de programas infantiles de TVE: «La pequeña pantalla dictamina e impone sus modelos, impartiendo criterios -se siguen a rajatabla- sobre el mundo y la mejor manera de existir en él. Se ha convertido en la madre subsidiaria que distribuye afectos, ordena inclinaciones y asigna gustos y aficiones como es propio de la maternidad». Estas palabras cobran especial valor viniendo de alguien que conoce a fondo la capacidad de influencia del medio televisivo. Rico, autora del libro «El buen espectador» (Espasa Calpe, 1994) afirma de modo concluyente: «La televisión es el medio más manipulador y más manipulable».

Consideremos, ante todo, los valores positivos.

En primer lugar, la televisión puede ser un buen instrumento de información. Las capacidades técnicas de nuestros días son tan impresionantes que se ha hecho plena realidad la idea del sociólogo Mac Luhan del mundo como una «aldea global». Para el creyente esto tiene una dimensión muy buena. Si queremos «examinarlo todo y retener lo bueno», tal como nos exhortaba el apóstol Pablo, necesitamos información. El cristiano no puede vivir encerrado en la seguridad de su iglesia local, aislado del mundo Necesitamos conocer y auscultar bien las realidades que nos rodean. Si queremos que nuestro mensaje sea relevante para el mundo, hemos de ser capaces de tener un ojo en el periódico y otro en la Biblia como apuntaba el teólogo Kart Barth. Nosotros parafraseamos su frase y la aplicamos a la televisión: hemos de saber ver lo que ocurre en nuestro mundo. Y necesitamos interpretar estas realidades con los ojos y la mente de Cristo.

En segundo lugar, del potencial pedagógico e incluso terapéutico de la televisión. Este potencial ha aumentado en la medida que la televisión vía satélite proporciona un abanico de posibilidades aun más amplio. Los programas documentales pueden ser un instrumento de formación adecuado. El beneficio cultural de ciertos contenidos es enriquecedor. En este sentido, el vídeo constituye un elemento imprescindible en cualquier institución docente, ¡incluidos los seminarios teológicos! Igualmente, en un hogar de ancianos el televisor puede ser un medio de apoyo psicológico excelente. Podríamos mencionar también su valor como instrumento sano de distracción. A veces ciertos programas sirven para desconectar de la tensión diaria cuando se llega a casa. Para algunas personas tiene una función de relax, es como un lavado de cerebro que les ayuda a olvidar los problemas del día. ¡Algunos incluso lo utilizan como somnífero! Hay, por tanto, aspectos positivos que hemos de potenciar. En este sentido podríamos comparar la televisión con un antibiótico: administrado a las dosis adecuadas, por la vía adecuada, y en el momento adecuado puede ser de gran beneficio.

Pero de la misma manera que un antibiótico es susceptible de abuso y entonces sus efectos son perjudiciales, lo mismo ocurre con el televisor.


¿Cuáles son los peligros principales de la televisión? Empezaremos considerando los efectos negativos que derivan de la «dosis», la cantidad de horas de consumo de televisión.

El abuso de tiempo delante del televisor nos plantea tres graves consecuencias tanto para el niño como para el adulto.

En primer lugar, es una forma pasiva de ocio que reprime la creatividad y la imaginación. La televisión implica muy poca participación, a diferencia, por ejemplo, de la lectura. No estimula la creatividad, una facultad indispensable para los niños y terapéutica para los adultos. Esto es vital porque el ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, ha nacido para crear. La atrofia progresiva de la creatividad humana lleva a una generación de personas sin criterio, despersonalizadas. Hay algunas formas de ocio -la lectura, la música- que promueven la imaginación. Cuando éramos niños y leíamos «El gato con botas», o «Robinson Crusoe» en la adolescencia, podíamos dar rienda suelta a nuestra imaginación y ello fomenta la creatividad. Este elemento le falta al televisor. La participación es pasiva. En la televisión es difícil ser actor y espectador a la vez. éste es uno de los grandes riesgos de una sociedad tan centrada en la imagen: perder la imaginación creativa, la fantasía.

En segundo lugar, la mayoría de los programas tiene un efecto absorbente. Es el estado de hipnosis televisiva a la que nos referíamos al principio. Veámoslo con un ejemplo curioso. Si uno de nosotros intenta leer el periódico cuando el televisor está encendido, es muy probable que terminemos cerrando el periódico y mirando el programa. Hay un efecto de atracción, de seducción que capta la atención de la persona. Por ello, muchos encuentran muy difícil apagar el televisor antes de que acabe el programa iniciado. Es un efecto parecido al de la droga: cuanto más la miras, tanto más necesitas seguir mirándola. Me confesaba un amigo cómo decidió vender su televisor porque era incapaz de controlar el número de horas delante de la pantalla y ello había arruinado su hábito de lectura. «La televisión ha empobrecido mi vida», me decía un poco avergonzado.

Este efecto de hipnosis puede llegar a convertir la televisión un una forma de huida, un instrumento para no pensar, un verdadero lavado de cerebro. Ya hemos hablado alguna vez de un fenómeno preocupante: la introducción de aparatos de televisión en hospitales. La enfermedad es probablemente el último reducto que le queda al hombre hoy para pensar y encontrarse consigo mismo. La televisión en la habitación del enfermo entorpece una de las oportunidades más fecundas de reflexión como es el sufrimiento. Cuando la distracción anula la reflexión, la persona y la vida se trivializan, haciéndose cada vez más superficiales.

En tercer lugar, el problema por excelencia de la televisión es la alteración en la vida familiar. En este aspecto ha venido a ser como un intruso que ha alterado profundamente las formas y hábitos de comunicación dentro de la familia. En una encuesta realizada en los Estados Unidos, se hizo una pregunta a niños entre cuatro y seis años: «¿A quién quieres más, a papá o a la televisión?» La respuesta, muy inquietante, fue que el 44% de los niños preferían la televisión antes que a su padre. Sus argumentos eran conmovedores: «La televisión siempre está en casa, mientras que papá no está nunca». «Mi televisión está disponible siempre que quiero, mientras que mis padres están siempre ocupados».

Queremos destacar un peligro particularmente importante: La televisión a la hora de la comida. En las generaciones de nuestros padres y abuelos, los problemas familiares se ventilaban a la hora de comer. «Ya hablaremos en la comida», era una frase sencilla, pero extraordinariamente rica. La comida ofrecía un foro natural donde padres e hijos, esposo y esposa hablaban con espontaneidad de los avatares de la jornada. Hoy en día alrededor de la mesa ya no se habla, sólo se oye la voz del intruso, de la «abuela electrónica» que ha invadido la intimidad familiar. Muchas tensiones podrían aliviarse si el televisor estuviera apagado a la hora de comer.

Muchos jóvenes me han compartido cuánto odiaban el televisor porque les había robado a sus padres, les había despojado del único momento de comunicación con ellos. Frases parecidas las he escuchado de labios de esposas y esposos en relación con sus cónyuges. ¿Tan difícil es apagar la televisión durante las comidas? ¿Es que hay miedo de enfrentar con naturalidad los conflictos del día? Nuestra recomendación encarecida, y muy sencilla, es que ninguna familia debería tener la televisión encendida a las horas de las comidas. Es más, el aparato de televisión debería estar ubicado, a ser posible, en otra habitación de la casa. Por desgracia, las reducidas dimensiones de las viviendas actuales no permiten muchas veces esta posibilidad. Pero habría que hacer lo posible por salvaguardar la hora de la comida como momento supremo de comunicación familiar.

Un problema relacionado con el anterior es la «guerra de los canales» entre los miembros de la familia. El padre quiere ver un programa, el hijo se enfada porque desea otro, y la madre protesta porque su programa nunca se le respeta. Estas tensiones familiares por la oferta televisiva se han solucionado en Estados Unidos de una manera muy práctica: cada miembro de la familia, incluso los adolescentes, tiene su propio aparato en el dormitorio. De manera que al silencio durante las comidas se le suma el aislamiento el resto de horas en casa. Así, la habitación se convierte en un castillo fortificado que fomenta el individualismo. La interferencia de la televisión en la vida familiar no es ajena a los altos niveles de individualismo de nuestra sociedad. ¿Dónde están aquellas reuniones familiares, aquellas tertulias espontáneas que enriquecían a generaciones pasadas? ¿No será que la televisión está influyendo poderosamente a engendrar familias-pensión?

éstos son sólo algunos de los peligros. A modo de reflexión, preguntémonos con sinceridad: ¿Cuántas horas al día dedico a la televisión? ¿Cómo ha alterado esto mi vida familiar? ¿Me es fácil levantarme y apagar la televisión o me quedo «enganchado» con facilidad? ¿En mi casa es la televisión sólo un mueble o se ha convertido en la tirana de la familia? Todas estas preguntas pueden ser un pequeño test para valorar si nuestra relación con la televisión es de uso o de abuso.

Otro tipo de efecto negativo es el derivado del contenido de los programas. La televisión imparte ideología, transmite una manera de ver la vida. La forma de pensar, los valores de la sociedad quedan plasmados en cada película, en cada anuncio publicitario. De ahí el valor estratégico que la televisión puede tener para una comprensión adecuada del mundo que nos rodea. El cristiano no puede cerrar los ojos ante el televisor y decir «esto no me interesa»; por el contrario, los ha de abrir bien para percibir, entender y reflexionar sobre las necesidades de aquellos a los que queremos predicar el Evangelio. Saber mirar la televisión es muy conveniente para una evangelización relevante. La respuesta adecuada a la secularización de nuestra sociedad pasa por una percepción profunda de las enfermedades de esta sociedad. Y la televisión es un escaparate formidable de las dolencias sociales de nuestro mundo contemporáneo.

Miremos, pues, la televisión con la mente de Cristo. Cada vez que encendemos nuestro receptor, a los creyentes se nos brinda una oportunidad para comprobar si de veras tenemos esta mente de Cristo. En la práctica, ello requiere saber interpretar la información recibida de acuerdo con los valores del Evangelio. En otras palabras, para ver correctamente la televisión el creyente ha de usar unas gafas correctoras, que podríamos llamar la cosmovisión cristiana. No luchemos contra la televisión, luchemos a favor de una cosmovisión cristiana de la vida. Nuestros esfuerzos no han de ir encaminados tanto a reprimir -dejar de ver- como a promover -enseñar a ver-. Estas «gafas correctoras» nos permitirán captar los mensajes que hay detrás de cada película, detrás de cada anuncio publicitario o de cada debate. Esta actitud crítica nos permitirá una transformación de la información. éste es el mensaje básico de Ro. 12:1-2, mensaje que hemos de aplicar a la vida diaria. Ponernos a mirar un programa sin «gafas» nos deja expuestos al mimetismo, a la manipulación y, en último término, a la secularización.

«Señor, enséñanos a mirar la televisión con sabiduría; enséñanos a dosificar y discernir para examinarlo todo y retener lo bueno». (Romanos 12:1-2). Dr. Pablo Martínez Vila

Pensamientos y Frases Célebres - Lista 04

"El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho."
(Baltasar Gracián)

"Todos somos aficionados. En nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa." Charles Chaplin)

"El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender." (Plutarco)

"El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta."(Herbert Von Karajan)

"Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca son estériles."(Joseph Ernest Renan)

"Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover."(Mark Twain)

"Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario."(Arthur Schopenhauer)

"Nada es más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración."
(Umberto Eco)

"A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo."(Jean de la Fontaine)

"Si no vivimos como pensamos, pronto empezaremos a pensar como vivimos."(Fulton Sheen)

Sabia actitud frente al enemigo : Perdonar

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

se cuenta que para conseguir un favor de Samuel Johnson, el grande escritor inglés, era bastante agraviarlo o causarle algún daño. Era su característica perdonar a los enemigos y orar por ellos. Emerson, dijo de Lincoln: “Su corazón era tan grande como el mundo, pero no había lugar en él para guardar el recuerdo de una injusticia”.

Spurgeon aconsejó: “Cultive tolerancia hasta que su corazón produzca una buena cosecha de ella. Ore por una memoria bien corta sobre toda afrenta recibida”. Es de esta manera que una persona sabia actúa.

Cuando reaccionamos a una injuria retribuyendo según y como, nos tornamonos semejantes a aquellos que nos hirieron. Y ¿será que la voluntad de nuestro Dios es que seamos iguales a los que no andan según su Palabra?

La grande diferencia entre el hijo de Dios y los que lo rechazan, es la forma de actuar con los que le hacen mal. Él es capaz de demostrar amor cuando la ocasión sugiere una venganza, de persistir en verdad cuando la mentira se muestra más ventajosa, de extender las manos para los que le dieron la espalda. Su vida brilla mientras los que le maltratan se esconden en las sombras.

Una de las cosas más difíciles en la vida de una persona es perdonar a los enemigos. Y eso no es diferente en la vida de un cristiano. Normalmente el dolor cuesta para pasar, la herida es de difícil cicatrización, el golpe y el resentimiento se rehusan a salir. Pero es en esa hora que necesitamos colocar nuestras vidas en el altar del Señor, pedirle fuerzas y determinación en perdonar. Queremos glorificar su nombre y ésta es la única forma de conseguirlo. No somos de este mundo y, por tanto, no podemos seguir su ejemplo.

Aquéllos que se dejan dirigir por Dios son sabios. Los que no andan de conformidad con el mundo son sabios. Seamos todos sabios en todo nuestro procedimiento.

Versículos bíblicos para el día del padre

Deuteronomio 5: 16
Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Levítico 20: 9
Todo hombre que maldijere a su padre o a su madre, de cierto morirá; a su padre o a su madre maldijo; su sangre será sobre él.

Proverbios 23:22
Oye a tu padre, a aquel que te engendró;
Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies

Proverbios 23:24
Mucho se alegrará el padre del justo,
Y el que engendra sabio se gozará con él.

Salmos 27: 10
Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.

Salmos 68: 5
Padre de huérfanos y defensor de viudas
Es Dios en su santa morada

Salmos 103: 13
Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen.

Proverbios 4: 1
Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,
Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

Proverbios 6: 20
Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,
Y no dejes la enseñanza de tu madre

Proverbios 15: 20
El hijo sabio alegra al padre;
Mas el hombre necio menosprecia a su madre.

Proverbios 13:1
El hijo sabio recibe el consejo del padre;
Mas el burlador no escucha las reprensiones.

Malaquías 4:6
El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Efesios 6: 2
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.
Reflexiones Cristianas